Que me perdonen los niños

titicaca brotherhood

 

Que me perdonen los niños
y sus madres
y sus compadres
y las liendres de sus cueros cabelludos:
yo porto una rata desmitificada en las antípodas de mí.

Que me perdonen los viejos
y sus nietos
y sus arrugas
y los órganos sensoriales deteriorados:
yo porto los sinsabores que se tragaron como agua de mayo.

Que me perdonen todos, que ahora me voy a dormir.

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Weltschmerz

 

Mental depression or apathy caused by comparison of the actual state of the world with an ideal state? WHAT??!

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Objetos en extinción

Objetos en extinción,

huérfanos de ojos,

teléfonos con gusanos, cabinas con teléfonos, buzones con cabinas.

Ustedes quietos, absurdos como un galán de noche resacado por el día,

relativizando la evolución y dejándola vacía,

como vacías son las alas de quienes se apoyan en mariposas.

Objetos en extinción,

dignos de estampa

escampan sobre compases clavados en el ojo de David Bowie,

en la untura mágica de una brocha de afeitar,

que rasga de cuajo la espuma de los campos.

Los teléfonos estiran cables a otros puntos.

Las cabinas enmudecen.

Los buzones no tragan nada.

Todos, absolutamente todos, se extinguen de la mano.

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Putin, putoff

 

Toma Crimea.

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Frontera

Camino hacia la frontera del primer kilómetro del fin del mundo.

Aquí acampo.

Aquí me quedo.

Y me fundo.

Hasta que el fin del mundo camine hacia el primer kilómetro de mí.

 
frontera

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Rito: barnorrea

Hordas y más hordas, flacas, gordas, flacos, gordos, como tordos abobados en círculos caminan a los pies de Montjuïc.

Gran ciudad y gran tienda, esta Barcelona. Míralos, se distribuyen por países, colores, religiones y comienzan las dinámicas de las bocas abiertas. “Oh, là là!”, francés a las seis en punto. Barnorrea.

La fuente mágica irradia desarmonía: las luces se combinan a trompicones con música popera de última hora. Barnorrea.

barnorrea

Un turista pone su culo en pompa para sacar un foto desde el suelo, un hipster atraviesa al turista con cara de nacido el 3 de marzo de 2014, yo atravieso al hipster con mi rayo ultrasónico. Barnorrea.

Despegan al aire infinito móviles, cámaras, liturgia básica del siglo XXI. Barnorrea.

El rito repetitivo de pensar el número de fotos iguales en aparatos iguales con olores iguales todos expulsados por el culo de una estatua. Barnorrea.

El rito acabado. Subir las escaleras mecánicas de Montjuïc. Por cierto, el museo de arte es de 1929, aunque inspirado por trazos y elementos renancentistas y barrocos. Porca miseria. ¿Eso no es barnorrea?.

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RITO: Acostumbrarse a mirar distancias

Ahora estoy en el Nou Estat d’Europa. Pero antes no fue así.

Repasando algunas fotos, me encontré con la antropomórfica visión de unos prismáticos. Ellos posaron para mí, sin darles yo cuerda, sin introducir una lira turca y sin traducir las consecuencias del mal uso de ser un hooligan.

2013-05-06 11.35.31

 

El rito de iniciación, tras mirar la valla, es aquel que me permite transformar esa misma valla en la distancia, en la impresa sensación cutánea de no haber hecho las cosas que uno ha hecho. Es fácil: todo existe ridículo y desplazado. ¿Viví alguna vez en aquel sitio? ¿Paseé alguna vez por aquellas calles? ¿Sentí el escozor de días de mar atacando entre las ingles? ¿Será que no tenía los prismáticos? ¿Será que no los había encontrado?

Miro a distancia a las personas ausentes, destacadas, subrayadas con fluorescentes, con un esmalte especial en la película de los prismáticos. Miro a distancia las ambiciones que se solaparon con páginas de lo que venía siendo la realidad. Miro a distancia el tacto de una caja de cigarrillos espachurrada. Oiga, yo le debo mucho a la didáctica aplicada de lenguas. Le debo, principalmente, el que me haya convertido en un aspirante para partir dientes con libros de gramática.

Miro a distancia a mis jefes, los verdaderos, aquellos que encontré en las páginas que me cuidaron en los días de relámpago. ¡Si hasta miré el extrañamiento! ¡Ojo contra ojo! ¡Jugando a los cíclopes!

Me encantará volver y mirar desde allí la distancia desde donde escribo ahora. Con las luces del edificio apagado, el vecino silbando El Padrino y yo buscando la lira turca para insertarla en los prismáticos.

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