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¿Sabes cuántas partículas de plástico tienes en los pulmones?

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RITO: Buzones en peligro de extinción

Están desapareciendo. De todos los objetos del mundo en peligro de extinción, los buzones ganan en nostalgia. Las barrigas amarillas que antes tragaban cartas y postales, desplazadas por la velocidad de los cambios sociales. ¿Cuántas palabras habrán leído? ¿Cuántas lenguas habrán traducido? El buzón se erige como elemento unificador de la raza humana, la línea de conexión primigenia más fiable antes de internet. El buzón como muestra inequívoca de la pulsión por el entendimiento. El buzón es la última prueba de que una vez sentíamos las letras: esperanza, valor, despegue.


Los buzones forman parte de mi infancia. Solía rellenarlos con dispositivos volátiles, con líquidos inflamables, con pegamentos sorprendentes. Durante las vivencias por Europa me paraba de vez en cuando a fotografiarlos, como si la fotografía purgara mis pecados. Existe una tendencia entre los geógrafos frustrados que se basa en tener algún motivo para realizar un viaje. En Un mapa en la cabeza, Ken Jennings ameniza varios ritos iniciáticos que propulsan dichos motivos. Casos concretos. El libro habla de dos viejecitas que cada año iban al país considerado más peligroso por el Pentágono o algún organismo de este tipo. Así visitaron Somalia, Papúa Nueva Guinea o Irak. No les pasó nada. El libro cuenta la historia de individuos que solo viajaban a los puntos más elevados de los cincuenta estados de Estados Unidos. Coronaban la cima, que a veces no existía, y volvían a casa. Efectivamente, cada cual viaja por un motivo.

Últimamente me replanteo si merece la pena viajar. O si merece la pena empaquetarlo todo, pasar la lengua a los miedos, las angustias, las lágrimas, las risas, las ojeras, la fiebre, la soledad, la luz, el polvo. Meterlo en sobres. Enviarlo lejos. O mismamente a casa.

 

Esclavo con cara de sueño

El mundo funciona fácil:
una pastilla, acelera.
Siguiente pastilla, frena.
Escuchas los cantos de cisne, la ópera trágica.
Te revuelves en las sábanas porque nadie te llama.
Consigues trabajo, te alegras a tope.
Abres el periódico y se muere tu pope.
Sacas la cabeza por la ventana y miles de coches derrapan a la vez.
Todos chocan.
De los amasijos salen sonrientes:
aquí no ha pasado nada.
Un ibuprofeno y como nuevo.

El mundo funciona complejo:
mecanismos de censura, fascismo veintiuno.
Marca blanca, sueldo perruno.
Y te sigues poniendo de parte del diablo para según que cosas:
fumar, envejecer, votar.
Mientras giran las ruedas del carro de la compra
en la otra punta del mundo
un esclavo del estado de Bihar,
India,
Cáncer,
Planeta tragedia,
me mira con cara de sueño.

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Rito: Juggling Bodh Gaya

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Siddharta Gautama a.k.a. Buda nació en Lumbini (Nepal), hijo de un rey y de una reina. Vida fácil, cojines cómodos. No salió del palacio hasta que le salieron las primeras canas. Un día, le preguntó al padre: “Papuchi, ¿qué hay detrás de las murallas?” El padre, preocupado porque Siddharta descubriera la verdad, le preparó una marcha pomposa, limpió los aledaños del palacio de pobreza, y así Siddharta caminó sobre pétalos en un perímetro razonable. Nada se diferenciaba de su vida principesca hasta que vio a un moribundo.

“¿Por qué ese hombre está hecho polvo? ¡Esto no puede ser! ¡Tengo que encontrar la causa del sufrimiento y eliminarlo!” La gran marcha: se largó de casa. Empezó el viaje por el Camino del Medio. Se encontró con seres buenos y con seres malos. Se mortificó con algunas prácticas meditativas: no encontraba el método. Se fustigaba, tragaba cristales, caminaba sobre clavos ardientes: no encontraba el método.

Causa del sufrimiento, cómo eliminarlo. Todos sufren: el rico, el pobre, el príncipe, el mendigo, el tratante de blancas, tú también. Entonces llegó a Bodh Gaya y se sentó bajo la higuera. Vio una hormiga subir y bajar del árbol. La vio subir y bajar cuatro veces. Hecho: las Cuatros Nobles Verdades. Cuando se cansaba, malabareaba. El resto es historia. Ahora le ponen estatuas de veinticinco metros de altura financiadas por los gobiernos budistas del mundo.

Papista

Más papista que el Papa
Más mesiánico que Messi
Más judío que Judas
Más tétrico que ético
Más confuso que difuso
Más obtuso que profuso
Más objeto que proyecto
Más pompa que trompa
Más eléctrico que céltico
Más púlpito que pulpa
Más ficción que rendición
Mas llegado a la meta donde esperan los poetas que les cante una canción.

Kalashnikov

Hola amor mío:
Eres como una kalashnikov
en las manos del guerrillero congoleño
que me dispara por atravesar las líneas del Ecuador
y la bala me sale por la nuca.
Color de yuca me he quedado.
Y te quiero junto a todos los incendios
de la selva amazónica.
Mientras voy cayendo al suelo
veo las botas, el barreño
donde se acumula líquido espeso correspondiente
al
número
de
veces
que te eché de menos.

Mece el mar

Camiseta en la caseta que mece el mar
estratosfera en la termitera que mece el mar
pitera de San Pedro en polvo que mece el mar
reloj 12:20 parado que mece el mar
la sed de mi boca que mece el mar.

Me lo pongo
lo como
lo toco
lo bebo
el mismo mar que seduce con el parpadeo de ochocientas olas
a la vez
y de cada guiño resucita un pez
y se acaba el mundo
con el aleteo nuevo y travieso
conociendo y reconociendo la tez arrugada y seca
de quien ya no se sorprende con las cosas que mece el mar
en su mirada inacabable.

Rito: India, reducción al AppZurdo

Hola amigos, hoy voy a hablar de frases tópicas sobre India para hablar en una mesa de contrachapado. ¿De verdad es necesario? No. Pero me da igual. Soy yo el que lleva tres años viviendo aquí. Adoptaré el tonillo de bloguero recomendador, de esos que te dicen a qué hora es mejor bañarse en una playa llena de medusas o cuál el mejor hostal de un pueblo siberiano. Comencemos, pues.

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Kedar Ghat, Benarés.

Todos los problemas de la India se reducen a uno: superpoblación (o sobrepoblación). De este problema deriva el resto. Se acaba la conversación.

La pobreza está estratificada como un hojaldre.

A los indios el tiempo les importa un bledo. Pero te recogen puntuales para llevarte al aeropuerto. A los indios el tiempo les importa  un carajo. Luego exigen que seas puntual con tu trabajo.

La caca. ¿Qué pasaba en Europa cuando la caca se tiraba a la calle? Pues que nos poníamos malitos. Al gobierno indio se le infla el pecho por instalar 120 millones de baños. El turista se queja del baño (“no hay papel, es un agujero”). Nada mejor para el recto que defecar en la posición más natural de todas: de cuclillas.

Tragedia energética en un país con un potencial infinito en renovables (sol, básicamente). He visto cosas que no creeríais: la quema de botellas de plástico para calentar un chapati.

Cultura milenaria Vs. Siglo XXI. Gente descalza con SMARTPHONES: ESE ES VUESTRO CHOQUE CULTURAL. De resto, no se diferencian demasiado de occidente.

La pobreza es fotogénica. La decadencia es fotogénica. La desnudez es fotogénica.

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Benarés.

La India del Norte es la peste Vs. La India del Sur es otro país.

Leyes de hace 3000 años Vs. Derecho Romano.

Los trenes llegan tarde, pero hay una APP que te dice el punto exacto del retraso. Quieren conectar Ahmehabad (la predilecta de Modi) con Mumbai. Tren Bala. Última moda a la japonesa.

Hola, soy una superbacteria india y voy a acabar con tus cojones. Hola, soy una superbacteria india y me crié en la caca de tu vecino. Hola, soy una superbacteria india y resisto cualquier antibiótico. Hola, soy una superbacteria india y he venido a sembrar el terror entre la población guiri, blanquita, antimosquitos, Decathlon, botellita de agua…

Quema de combustible durante el invierno = nube tóxica durante el invierno.  Neologismo: “smog”, mitad smoke [humo], mitad fog [niebla]. ¿Solución del gobierno de Uttar Pradesh? Instalar una parada de bus con aire acondicionado.

No, las vacas no viven felices en India. Las vacas están puteadas porque sufren los pisoteos del neumático, la ingesta de bolsas de plástico, la infección de las superbacterias.

Oye, que no, que no solo los extranjeros sufren del estómago, que los indios también sufren, ¿eh? NO ME JODAS: aceite refrito, agua infesta, comida empaquetada para la nueva sociedad de consumo, azúcares por las nubes, cadena de errores, diabéticos, colapso de hospitales, úlceras prohibitivas, muérase en el suelo, revolotéenle las moscas.

Pero ellos están acostumbrados a otras formas de cura: ayurveda, terapias naturales, los árboles lo curan todo. Vas al médico con una infección en la sangre y te recetan cuatro inciensos y dos mantras.

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Diwali, el siglo de las luces.

Feminicidio Vs. Control del feminicidio. Mensajes pintados en las paredes como grafitis: NO ESPACHURRES LA CABEZA DE TU HIJA. La dote es una desgracia. El cabrón del novio coge la pasta para irse luego de putas (sífilis) o comprarse una moto (contribución a la nube tóxica). 21 millones de niñas marginadas porque el papito quería un niño. Ten un hijo, pídeselo a Lolark Aditya.

Los indios son muy espirituales. La espiritualidad Vs. Las costumbres. Muchos no saben por qué tocan una campana al entrar en un templo. Yo tengo la costumbre de salir a la terraza para mirar los colibríes. 

Los niños se entretienen con juguetes extinguidos en Europa: peonzas, combas, cometas. ¡Qué felices son con tan poco! UN CARAJO. ¿Te crees que no quieren tener la cámara Sony a6000 de 700 euros con la que retratas sus sonrisas?

Los niños gordos tienen un smartphone. Estar obeso es tener dinero.

Los adultos son niños acomplejados. Toda la vida de palo y zanahoria, como dios manda, a obedecer, a tocar pies, ¿dónde está la juventud? LA JUVENTUD TE LA ROBÓ LA AHIMSA.

Desfase generacional provocado por la globalización: los niños tienen moto, el abuelo va en bicicleta.

El clasismo (o castismo) está metido hasta el tuétano. No existe escapatoria. Así seas de una casta u otra, así te hablarán. Prepárate para echar los dados y sacar buenos números. Prepárate para aceptar que tu vida es la servidumbre. Prepárate para cargar diez kilos de bloques en tu cabeza, para meterte en una cloaca hasta la cintura, para gestionar basureros donde viven cerdos. ¡Reclama tus derechos de paria!

Todo tiempo pasado fue mejor. Florecen imperios, saben de reyes, saben de ídolos. Todos hablan como si la historia humana les debiera algo. El cotilleo indio es fruto de no hacer nada. Y también inventaron el cero.

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focktober